martes, 1 de enero de 2013

La chica mas guapa de la ciudad

Cass era la más joven y la más guapa de cinco hermanas. Cass era la chica más guapa de la ciudad. Medio india, con un cuerpo flexible y extraño, un cuerpo fiero y serpentino y ojos a juego. Cass era fuego móvil y fluido. Era como un espíritu embutido en una forma incapaz de contenerlo. Su pelo era negro y largo y sedoso y se movía y se retorcía igual que su cuerpo. Cass estaba siempre muy alegre o muy deprimida. Para ella no había término medio. Algunos decía que estaba loca. Lo decían los tontos. Los tontos no podían entender a Cass. A los hombres les parecía simplemente una maquina sexual y no se preocupaban de si estaba loca o no. Y Cass bailaba y coqueteaba y besaba a los hombres pero, salvo un caso o dos, cuando llegaba la hora de hacerlo, Cass se evadía de algún modo, los eludía.

Sus hermanas la acusaban de desperdiciar su belleza, de no utilizar lo bastante su inteligencia, pero Cass poseía inteligencia y espíritu; pintaba, bailaba, cantaba, hacía objetos de arcilla, y cuando la gente estaba herida, en el espíritu o en la carne, a Cass le daba una pena tremenda. Su mente era distinta y nada más; sencillamente, no era práctica. Sus hermanas la envidiaban porque atraía a sus hombres, y andaban rabiosísimas porque creían que no las sacaba todo el partido posible. Tenía la costumbre de ser buena y amable con los feos; los hombres considerados guapos le repugnaban: "No tienen agallas -decía ella-. No tienen nervio. Confían siempre en sus orejitas perfectas y en sus narices torneadas... todo fachada y nada dentro..." Tenía un carácter rayando la locura; Un carácter que algunos calificaban de locura.
 
 
Charles Bukowski

lunes, 3 de diciembre de 2012

Mi abuelo y mi padre


A mi abuelo y a mi padre les gustan los perros. A mi padre le gustan incluso más los perros que a mi abuelo. Mi abuelo tiene perro y mi padre no, mi abuelo vive en un pueblo, en la montaña, y el perro es su compañía en el trabajo y en la vida, mi padre vive en un piso y no tiene tiempo para sacar a pasear al perro y además los vecinos podrían quejarse.

Mi abuelo se levanta a las 7 de la mañana, a regañadientes, es invierno, hay nieve y hace frio, mi abuelo tiene unos cuantos animales y unas cuentas verduras en su huerto, mi abuelo es un pequeño ganadero y agricultor y la vida en el campo es dura, mi abuelo se queja bastante pero su sonrisa al salir x la puerta le delata. Mi padre también se levanta a las 7 d la mañana, coge un autobús lleno de gente indiferente, muchos días ni saluda al conductor. Mi padre trabaja en el Banesto, mi padre no pasa frio, y no suele ver la nieve, y su rostro también le delata.

Mi abuelo va a trabajar 365 días al año, mi padre 250, y a veces, si se pone malo, incluso menos. Mi abuelo nunca se pone malo.

Mi abuelo no ha viajado, no ha conocido mundo, no ha ido nunca en avión. Mi padre va en avión muchas veces. Mi abuelo ha ido en burro, y el burro le ha costado mucho más que los billetes de avión a mi padre. Le ha costado mucho más trabajo, y mucho más tiempo. Mi padre a veces no sabe ni en la compañía en la que viaja, mi padre se duerme en los viajes. Mi abuelo disfruta del paisaje, de su burro, y de sentir que su vida le pertenece.

Mi abuelo trabaja para el mismo, mi abuelo no tiene prisa pero tiene obligaciones diarias. Mi abuelo cumple con sus rituales porque sabe que si no lo hace su familia no comerá mañana. A mi padre le pasa lo mismo, pero además d eso tiene más prisa, y muchos más miedos. Mi padre tiene miedo a que le despidan por no cumplir objetivos, tiene miedo a ponerse enfermo y que también acabe quedándose en la calle, tiene miedo a jubilarse y no poder vivir de nada. Mi abuelo no tiene miedo a que lo despidan, no tiene nadie por encima ni nadie por debajo tampoco, mi abuelo es su jefe y también es su ayudante y también es su secretario. Mi abuelo tiene trabajo para siempre. Y su edad de jubilación es la que marque el ritmo de sus piernas, de su vista y de su salud en general.

Mi abuelo sabe que la matanza se hace con luna llena, mi padre sabe lo que es la prima de riesgo. Tanto mi abuelo como mi padre saben que el dinero no se come, pero los cerdos sí. A pesar de esto increíblemente mi padre sigue comiéndose dinero, al igual que la mayoría del mundo.

Mi abuelo está solo, en el pueblo casi no hay nadie, pero todos los días saluda a sus vecinos al verlos por la calle, y todos le preguntan en el bar al medio día que tal ha ido la mañana. Mi padre está rodeado de gente, de 313.437personas. Mi padre no conoce a sus vecinos ni saluda a nadie por la calle. Mi padre no tiene tiempo para ir al bar a ver a sus amigos.

Mi abuelo come tomates que él ha sembrado, ha cuidado, y ha recogido. Y cuando los mastica recuerda aquel día de verano cuando estaba en la huerta con su nieta, y recuerda cuando su amigo Antonio le dijo que esos eran los tomates más hermosos que había visto por la zona. Todo lo que mi abuelo come es dulce. Mi padre come tres tipos distintos de tomates, y cuando los mastica recuerda a la cajera del supermercado, que ni le miro a los ojos, y que solo parecía ser real por el erizado vello de sus brazos causado por el aire acondicionado. Su rostro también la delata, al igual que a mi padre y a mi abuelo. Mi padre ve en la basura la bolsa d plásticos donde venían los tomates. Todo lo que mi padre come es amargo.

Mi abuelo es la persona más libre k conozco, mi padre es como el resto de las personas que conozco, mi padre es un esclavo, igual que tú.

Nuria

jueves, 15 de noviembre de 2012

Libreria Relieve

Llanto y canto a la Vieja Olma
 
Otros lo ven con ojos y voz de esparadrapo
(poética dentro de la acción artística cultural S.O.S. Relieve)
* * *
Ciudad de adormecida Alma,
¿Qué no ves ya próxima tu herida,
Que quieren arrancar su hoja tan querida,
Dejando vacío el tiempo de un tajo al tronco de la Olma?
¿No ves tu voz en boca ya apagada?
Visibles son las tiras blancas que cubren las miradas,
Vendas, que ni curan, ni secan lágrimas.
Entonces, llegarán las campanas tristes y apagadas.
Llegarán con su pala y su guadaña. Luego,
Caerá el polvo que cubrirá el verde brote de la vieja Olma con su alma.
Las hojas calcinadas de sus libros, yacen yertas de palabras.
¡Al Matadero! , te dijeron. No cabe más verdad en dos palabras.
–Dame una sonrisa, que te haré una foto. Verás que bien sales parado.
La ciudad dormida, callada estaba. ¡Hay Castilla, cuanto padecer has guardado!
De los surcos del campo ya labrado,
Vieron dos alondras que en pleno vuelo estaban,
Brotar de la tierra gotas de rocío ensangrentadas.
Su canto se apagó de golpe y el viento envuelto en polvo las ahogaba.
No lloren la pérdida de una vieja librería...
Que, Relieve vive, pues tiene Alma.

 
La Casa sobre el Tejado a 2 de noviembre de 2012
m.S.
El Ayudante
 
Leído por Pepe el sábado 3 de noviembre,pasadas las 13 horas, durante las acciones del programa cultural organizado por el Colectivo Elefante Rosa: 'Rasca y Gana, manual de adaptación al medio'.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Jodida y rejodida


Jodida y rejodida
Dueña de nada, llena de nada, ni de mi misma
Repartido el cuerpo en mil  pedazos esparcidos por mi mundo como polvo de estrella
Una vez rotos todos los sueños te das cuenta de la verdad
 
La que no quiero ver, la misma que no nombro, de la que no hablo, por si acaso me la creo
 
La misma que cada día cuando acaba, me termina superando, aunque sea en el último segundo, aunque sea tarde, aunque no sea

domingo, 4 de noviembre de 2012

La realidad

De niña hacía calendarios tachando los días que me quedaban para volver allí. Recuerdo aquellos viajes interminables, tres o cuatro días tardábamos en llegar, ya que, a pesar de que mi padre siempre me decía que sólo eran cuatro horas, para mí eran infinitos. Deseaba tanto estar allí que toda mi vida giraba en torno a ello, soñaba muchas veces con ríos y montañas, con trenes humeando al atravesar el túnel que se ve desde mi ventana, con ir a caballo, soñaba con veranos invencibles.
De vez en cuando los sueños eran reales, cuando estaba allí. Recuerdo momentos concretos tan nítidamente que es lo único que puede darme señales de continuidad en mi vida, ese lugar es lo único que la sostiene, desde que nací y hasta que muera.
Me encantaba la vida allí, jamás me aburría y sabía que los demás niños no me entendían, que yo era diferente. Mientras las demás niñas soñaban con ser princesas, yo prefería ir con mi abuelo a recoger la hierba, a dar de comer a las gallinas, o a ordeñar. Recuerdo que el sentirme incomprendida por muchos me daba tan igual que ahora me hace sentir orgullosa.
Hay momentos grabados en las paredes de mi memoria en los que recuerdo que pensaba como sería mi vida cuando nada de esto estuviera, cuando todo desapareciese. Sabía que no era eterno, que mi abuelo se haría mayor, que la vida en los pueblos cada vez iría a menos, que nadie querría dedicarse al campo, y lo peor de todo, sabía que yo crecería, tarde o temprano. Con 10, 15 o 20 años... Daba igual, algún día pasaría, y todo aquello que me hacía feliz, dejaría de importarme.
Y así pasó. Deje de ir tanto al pueblo y cuando iba, en vez de estar con mi abuelo por el campo o atendiendo a los animales, me quedaba en casa viendo la tele o simplemente no haciendo nada y me aburría y lloraba, intentando vivir una vida de mayor cuando no lo era, y una vida de ciudad cuando no lo era. Por supuesto, deje de hacer calendarios.
En el fondo me daba mucha pena, pero era algo de lo que tampoco me arrepiento porque no se puede controlar, las ganas, la ilusión, etc., son cosas que están fuera de nuestro control, precisamente porque están demasiado dentro. Me daba tanta pena que a veces fingía para mí misma e intentaba hacer todas aquellas cosas que antes me gustaban tanto y me hacían tan feliz. Me ponía las botas de monte e iba a las cuadras, a regar, al campo… pero no quería eso, no quería admitir que la sociedad me había vencido, no quería admitir que empezaba a soñar con ser princesa.
Pero poco a poco vas creciendo, y lo que en aquel momento me pareció un salto de gigantes, un cambio en mi vida, mi forma de ser y mi personalidad, ahora sé que era todo lo contrario.
Ahora sé que allí soy feliz. A pesar de que todo ha cambiado, sobretodo yo misma, se que ese vuelve a ser mi sitio, y a veces pienso que nunca ha dejado de serlo. Ahora sé que es posible, que es real y está al alcance de mi mano, solo tengo que cogerlo.
Y lo sé porque a veces pasan cosas que nunca te esperas. Lo muerto renace al igual que lo vivo muere, al igual que mis abuelos se hacen mayores, al igual que cada vez los pueblos están más vacios y se va más gente a las ciudades, ahora que el campo ya no es importante, y, por supuesto, ahora que yo me he hecho mayor.
Me he hecho mayor pero no lo suficiente (al final ni a los 10, ni a los 15, 20 ni 25 años), como para condenarme a creer que crecer es alejarme de todo lo que me ha hecho ser quien soy.
 
 
Nuria
 

martes, 16 de octubre de 2012

Buenos presagios

Hacía un día estupendo.
Como todos los anteriores. Habían pasado bastantes más de siete hasta entonces y la lluvia no se había inventado aún. Pero las nubes que acechaban al este del Edén insinuaban que la primera tormenta estaba de camino, y que menuda iba a ser.
El ángel de la Puerta del Este se cubrió la cabeza con las alas para protegerse de las primeras gotas.
−Perdón −se disculpó amablemente−. ¿Qué decías?
−Decía que uno cayó con todo el equipo −−−contestó la serpiente.
−Ah, sí−−−dijo el ángel, que se llamaba Azirafel.
−A mí me parece un poco exagerado, la verdad −opinó la serpiente−−−. O sea, con eso de la primera ofensa y demás. Es que no veo qué tiene de malo saber qué diferencia hay entre el bien y el mal.
−Algo malo ha de tener −razonó Azirafel, con ese tono ligeramente preocupado de quien tampoco lo ve y sigue cavilando−, porque de lo contrario tú no habrías tomado parte en ello.
−A mí sólo me dijeron "Sube allá arriba y crea problemas" −protestó la serpiente, que se llamaba Crawly, aunque estaba pensando cambiarse el nombre. Y es que Crawly, ese nombre de reptil adulador, no era él; lo tenía decidido.
−Sí, pero eres un demonio. No creo que te sea posible hacer el bien −−dijo Azirafel−−−. Por naturaleza, vamos. Instinto. No es nada personal, de verdad.
−Pero no negarás que algo de teatro sí que tiene −replicó Crawly −. O sea, señalar el Árbol y decir "No lo toques" en mayúsculas. Muy sutil no es, ¿verdad? O sea, ¿por qué no lo pone en la cima de una montaña o un poco alejado? Para mí que Éste se trae algo entre manos.
−Más nos valdría no especular −−dijo Azirafel−. Como siempre digo, no se puede anticipar lo inefable. Lo que está bien es Bueno y lo que está mal es Malo, y punto. Si uno hace algo Malo cuando se le ha mandado hacer algo Bueno, se merece un castigo. Ehm...
Se quedaron sentados en un incómodo silencio, mirando las gotas caer hiriendo las flores tempranas.
Por fin Crawly tomó la palabra. −¿No tenías una espada flameante?
−Ehm... −una expresión de culpabilidad pasó por el rostro del ángel, y volvió para quedarse.
−Sí que tenías una, ¿verdad? −insistió Crawly−. Ardía que daba gusto.
−Ehm, bueno...
−Era impresionante, ¿eh?
−Bueno, sí, pero...
−No me digas que la has perdido.
−No, de ningún modo. Perderla, no la he perdido; más bien...
−¿Qué?
Azirafel parecía desdichado. −Si tanto te importa... −dijo con un asomo de irritación−, la he regalado.
Crawly se le quedó mirando.
−No tenía más remedio −se explicó el ángel, frotándose las manos distraído−. Tenían tanto frío, los pobres... y ella ya está en estado, y con todos esos animales depravados de allá fuera y la tormenta que se avecina pensé que, en fin, que no tenía nada de malo, y les dije oíd, si volvéis por aquí os encontraréis con una discusión tremenda, pero puede que os haga falta esta espada, así que tomad, no os molestéis en darme las gracias, tan sólo haced el favor de marcharos antes de que se ponga el sol.
Sonrió a Craw1y con un gesto preocupado.
−Era lo mejor que podía hacer, ¿no?
−No creo que te sea posible hacer el mal −se burló Crawly con sarcasmo. Azirafel no notó eltono.
−Espero que no −−contestó−. Vaya si lo espero. Llevo toda la tarde pensando en ello.
Se quedaron mirando la lluvia un rato.
 
 
Neil Gaiman y Terry Pratchett, Buenos Presagios

lunes, 1 de octubre de 2012

Buso, vendo, compro, cambio


BUSCO furtivas miradas directas
que son ciertamente las mismas
gestos breves que son auténticos comunicados
y roces que valen más que muchos abrazos
BUSCO choques inesperados
capaces de parar la rutina del tiempo
y encuentros fortuitos que son como incendios,
simples tropiezos que se repiten y te dicen
BUSCO en el autobús, en el metro, en el tren
en el avión, o en el taxi
tan solo un casi


VENDO máquinas visionarias que tatúan en tu alma
la necesidad diaria
de tocar piel metalizada de color malva
piel de noches ganadas a la niebla y a la helada
piel ajena, que en su escalofrío te guarda
piel con pintura de plumas
que son cosquillas de cremas afrodisíacas
que por tu piel de esponja vibradora
se derraman


COMRPO todo tipo de deseo aplazado o no realizado
cariño olvidado que es tanto
COMPRO todo tipo de amor congelado del que queda en tu ser estampado
amor de adolescente que se sabe engañado
amor ingenuo por primera vez pagado
COMPRO la rabia del amor roto por el deseo de los besos no dados


CAMBIO estilos de pensar
formas de actuar
antifaces
caretas y mascaras
manias
insistencia
repeticiones
frustraciones
sueños rotos e hipocresias
recambio la insana inquinia
la mala envidia
cambio vulgaridad por mediocridad que es casi lo mismo
CAMBIO el aburrimiento y la soledad
que son uno la limitación mas torpe y la otra mayoritariamente una enfermedad